Camiseta futbol oporto
En un principio, Juan IV actuó con precaución: mantuvo el sistema legal del período anterior y a la mayoría de los cargos de responsabilidad. En 1648, el rey Juan instó al Consejo de Estado a que accediese a entregar a los holandeses parte del Brasil que les había arrebatado y parte de Angola, además de pagarles una onerosa indemnización a cambio de obtener su apoyo contra Felipe IV. El motivo del levantamiento contra Felipe IV, idéntico al de otras rebeliones coetáneas, la abolición de las exigencias administrativas y fiscales inherentes a las guerras de aquel, estorbaba en la conducción de la contienda desatada por el alzamiento, que requería precisamente las estructuras administrativas y fiscales que se deseaban eliminar. El mismo Sopeña da cuenta de las realizaciones más destacadas de su mandato: apertura a la juventud, contactos con la vecina Universidad Central, gran actividad de conciertos, inauguración de la fonoteca y creación de la revista Música, dirigida desde el Conservatorio en colaboración con el Instituto Español de Musicología y editada por la Sección de Publicaciones del Ministerio de Educación Nacional. Madrid estrechó lazos con el exiliado Carlos, al que mantuvo a costa de la Hacienda flamenca de 1656 a 1660 y con el que se firmó el Tratado de Bruselas del 12 de abril de 1656, una liga militar en la que los españoles se comprometieron a ayudar a Carlos a recobrar el trono a cambio de la colaboración inglesa en la recuperación de Portugal.
Tras el fallecimiento de Juan IV (izquierda) a finales de 1656, Luisa de Guzmán, su esposa y reina consorte de Portugal, previamente duquesa de Braganza, desempeñó el cargo de regente de su hijo Alfonso VI de Portugal (tercero), cuyo reinado tuvo por ministro principal a Luís de Vasconcelos e Sousa, tercer conde de Castelo Melhor. También además, Felipe IV controlaba grandes territorios en Italia, donde podría, a su antojo, imponer un cuarto frente para atacar Saboya, entonces controlada por Francia y gobernada por Cristina María de Francia, duquesa de Saboya, quien actuaba como regente en nombre de su hijo, Carlos Manuel II, duque de Saboya. Entre otros términos del tratado se cedió a Francia los treinta y tres pueblos de la mitad norte del condado catalán de Cerdaña (el valle de Querol), o lo que es lo mismo, la Alta Cerdaña y El Capcir, excepto Llivia (por ser villa y no pueblo) y las comarcas también catalanas del Rosellón, El Conflent y El Vallespir, situados en la vertiente septentrional de los Pirineos; en tanto que Francia reconoció a Felipe IV de España como legítimo rey de Portugal.
Véanse también: Guerra franco-española (1635-1659), Guerra de los Treinta Años y Tratado de los Pirineos. Francia esperaba que la apertura de un nuevo frente en la península debilitase a Felipe IV, pero Juan IV no satisfizo las esperanzas de París: carente de recursos para acometer una invasión de Castilla, se limitó a librar una guerra de desgaste. Esto se hizo en el razonamiento de que una guerra con Portugal agotaría los recursos españoles. Inglaterra estaba, en ese momento, envuelta en su propia guerra civil, en la que Portugal tomó partido por el bando realista aportando armas. Siete años más tarde, en las últimas etapas de la Guerra de Restauración portuguesa, las relaciones entre los dos países se fueron descongelado al punto en que el joven -pero enfermizo- Alfonso VI de Portugal se casó con la princesa francesa, María Francisca de Saboya-Nemours. Los Países Bajos obtenían cuatro millones de cruzados -el doble de la dote prometida al rey inglés- por la renuncia holandesa a las colonias que Portugal les había arrebatado en América y África, acceso a la sal de Setúbal al precio al que la compraban los portugueses y libertad con los territorios ultramarinos portugueses a través de Lisboa, con aranceles iguales a los que pagaban los propios mercaderes portugueses.
El pacto suponía la plasmación de la victoria holandesa sobre Portugal, paradójica dadas las derrotas de los Países Bajos en Angola y Brasil. La cifra de gasto se ha visto frenada en las últimas temporadas, en las que Florentino ha cerrado el grifo. Los sucesivos acuerdos internacionales obligaron a Lisboa a reducir los aranceles lo que dejó a las manufacturas nacionales, cada vez más caras, en mala posición para competir con las importadas. El acuerdo disgustó a los ingleses, que vieron a sus rivales obtener ventajas similares a las suyas sin por ello comprometerse a socorrer a Lisboa como habían hecho ellos. El día antes de que esto sucediese, el 21 de noviembre, la posición de Alfonso se había debilitado todavía más cuando la reina, a la que repugnaba, se refugió en un convento y pidió la anulación del matrimonio. El serbio anotó un total de 14 goles para asegurar la permanencia del conjunto londinense en la Premier League. A raíz de la incertidumbre de Sergio Reguilón, que no se sabe si seguirá en el club londinense o no, el Tottenham se ha fijado en Destiny Udogie, según informa el periodista especializado en fichajes de la Serie A, Gianluca di Marzo.